08 enero, 2007

NUEVA YORK

Raquel sabe que Nueva York me hipnotiza, me emociona... y por eso le pidió a los Reyes Magos que me trajesen un lienzo enorme con el Puente de Brooklyn en primer plano y el skyline de Nueva York de fondo entre luces de neón y una ligera niebla que siempre rodea el río Este.
Hace siete años paseé por el Puente de Brooklyn con mis padres y hermano. No puedo olvidar Times Square, ni los teatros de Broadway, ni los paseos por Central Park, ni el Carneggie Hall, ni la Quinta Avenida, ni los Hot Dog a un dólar en cualquier esquina, ni las escaleras interminables que suben por el Empire State, ni el techo de espejos de las desaparecidas Torres Gemelas, ni las ventanitas por las que nos asomamos en la corona de la Estatua de la Libertad... necesito volver a Nueva York. No tengo prisa, pero quiero volver. Y ojalá que pueda pasear tranquilamente por las calles de Nueva York con Raquel, seguro que sí... de momento miraremos el lienzo desde mi habitación.
Los de la foto son mi padre, un servidor (con 17 años), mi madre y mi hermano en el Puente de Brooklyn.

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