KARAOKE Y TOP COLCHA

Aquí os dejo un extracto de la entrevista que le han hecho a Pancho Varona en El Comercio Digital
-¿De qué modo surgió la idea?-
Tuvo que ver con Rubén Martínez, el director de 'Les nits de l'art', en Barcelona. Había grupos famosos que el día antes de dar el concierto principal en distintas ciudades, de manera más o menos clandestina se reunían en un bar para hacer un repertorio particular ante un público reducido. Rubén nos invitó a nosotros y la cosa fue creciendo hasta convertirse en esta mini-gira.
-¿Qué repertorio es el que traen ustedes?
-La única condición es que sean canciones que hemos compuesto para Joaquín. Esa es la primera parte, que dura aproximadamente una hora. Después, la gente del público que quiera subir a cantar, elige libremente.
-¿Dónde lo pasa mejor, en la gira de 'Carretera y top manta' o en la de 'Karaoke y top colcha'?
-Bueno, hay un juego de palabras en el título, que a Sabina le ha hecho mucha gracia y también a nosotros... En la gira con Joaquín, me lo dan todo hecho. Es llegar y tocar. En nuestro caso, es volver a los principios, descargar los amplificadores y adaptarse a las condiciones del local. Además, a mi me pone más nervioso actuar delante de doscientos espectadores, que de 100.000, seguramente porque soy muy cobarde... La verdad es que lo pasamos muy bien.
-¿Qué anecdotario van recogiendo de los espontáneos que suben al escenario de 'Karaoke y top colcha'?
-En Madrid, subieron la hijas de Joaquín. Hubo también un tío al que se le olvidó la letra de '19 días y 500 noches' y volvía una y otra vez sobre la misma estrofa. Alargó los tres minutos de la canción a siete u ocho. Nos entró un ataque de risa. Pero a los que más se aplaude es a los que cantan mal, por el valor que demuestran. Lo normal es que acabemos en el escenario un montón de personas cantando 'Y nos dieron las diez'.
-Algunos de los participantes han sido de lujo, como los hermanos Muñoz, de 'Estopa'...
-Ellos lo bordan, claro. Pero ahí estoy yo, que no soy precisamente Pavarotti, para animar a los que no son profesionales. Lo que importa es echarle corazón.
-El poeta Ángel González asistió a una de sus actuaciones en Madrid. ¿Se atrevió a compartir melodías?
-Es un gran bolerista, pero no se atrevió a subir. Decía que le daba vergüenza. Se quedó en la mesa con Almudena Grandes. El caso es que después se puso a cantar sin levantarse de la mesa y nos dio un recital completo.

Recuerda que las entradas para el 13 de Marzo en Clamores ya se pueden comprar en Telentrada Caixa de Catalunya (Tel 902 10 12 12), en oficinas y en esta página web.

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