25 enero, 2008

NUEVO DISCO DE VÍCTOR MANUEL (Todos los detalles de "No hay nada mejor que escribir una canción")

El 5 de febrero de 2008 se publica No hay nada mejor que escribir una canción, lo nuevo de Víctor Manuel, que llevaba cuatro años sin enseñar nuevas canciones. “El trabajo ha sido el habitual: encierro monacal y a ver que sale después de meses cargando pilas”, dice el artista, que ha incluído en el álbum 12 inéditos que se ajustan a aquella frase de Manuel Vázquez Montalbán: “Los letristas son los más afortunados fotógrafos de la sentimentalidad”.
El álbum se abre con Donde la vuelta el aire, canción que inspira el título del disco (“No hay nada mejor que escribir una canción con amigos a tu alrededor”) y que sorprende con su corte casi renacentista. La cosa cambia en Cómo voy a olvidarme, que se introduce con ambientes más jazzy para transformarse en un estribillo duro y reivindicativo (“Cómo voy a olvidarme de todas las derrotas, de tantos humillados, de las familias rotas”) en una de las canciones más emocionadas del álbum. Cada día sale el sol también enarbola banderas solidarias (“Si saliera para todos viviríamos mejor”) en un tiempo medio que se enriquece con coros con cierto aroma gospel, mientras Mujeres adopta sutilmente aires más world music para abordar otro tema clave: “Mujeres que llegáis a un tiempo nuevo, para las que el futuro es igualdad, nada ni nadie va truncar el vuelo. La historia no camina marcha atrás”.

Primavera es cuando llega abril (“El alma coplera siempre está ahí”, dice Víctor Manuel), vuelve a ser la crónica de un tiempo y de un país, pasado por cierto aire a Nino Rota contemporáneo inspirado por la rive gauche del Sena. Aunque Ahora que ya no se escriben cartas suene con la sofisticación de las escuelas de jazz USA, podría transformarse en un magnífico bolero, porque lo permite la estupenda melodía y su letra: “Quién me vende un te quiero que suene como nuevo, como si se acabara de inventar”. En Romance de las dos novias, sobre un poema de Alfonso Camín, retoma aires populares de diferentes lugares y músicas llevados a ritmo de valsecito y Pobre quien no tenga perro que le ladre (“Pobre quien no tiene hombro en que apoyarse si de pronto siente que le falta el aire”) cambia de palo para acercarse al rock.

Yo que he sido tan feliz está marcada en su melancolía y su abandono por el carácter de la armónica de Antonio Serrano, y Ella sólo supo dejarse querer (“Los amores perros no saben querer; los amores ciegos creen lo que no ven”), afronta con cruda claridad el drama de la violencia machista. El álbum toca a su fin con Deja que te cuide, mariposa mía (“Está dedicada a un amigo que tiene un hijo con fibrosis quística”, recalca Víctor Manuel) donde muestra su sensibilidad para tocar con delicadeza temas frágiles, y Qué me importa la luna trata el tema de la conservación de la naturaleza desde el compromiso personal: “Sólo tengo la Tierra y la voy a cuidar; es mi casa, mi aire, es mi agua, mi pan”.
Así piensa Víctor Manuel de sus canciones:

Donde da la vuelta el aire: “No se parece a ninguna, es una isla. Bucólica, amable, sentimental, fácil de retener”.
Cómo voy a olvidarme: “Habla de la memoria, de la de cada uno. Hay opinólogos que opinan que la transición igualó todo, que hizo tabla rasa y son iguales el que recibió un tiro entre las cejas y el que disparó. Pues vale. Que olviden ellos si pueden. Han tenido suerte, les pilla la muerte de Franco 30 años más tarde y muchos de ellos acaban en un Tribunal Penal Internacional”.
Cada día sale el sol: “O de cómo cada día somos salvados por la campana, nosotros, habitantes del primer mundo que miramos indiferentes desde la ventana como el sol no sale para todos”.
Mujeres: “En la medida que nuestro entorno se feminize todo es susceptible de mejorar. Las mujeres llegan a un tiempo nuevo donde el futuro es igualdad y en el que ellas serán guardianas y depositarias de sus llaves. ¿O alguien conoce algún hombre embarazado?”
Primavera es cuando llega abril: “El alma coplera que siempre está ahí y la demostración de que todas las posibilidades son posibles”.
Ahora que ya no se escriben versos: “La penúltima canción de amor que escribo. Tiene destinataria. Es una canción que parece irse por las ramas pero habla fundamentalmente de lo que habla”.
Romance de las dos novias: “Este poema es de Alfonso Camín, poeta asturiano que vivió gran parte de su vida entre Cuba y México. Autor de una de las mas conocidas canciones de Chavela Vargas: Ponme la mano aquí Macorina”.
Pobre quien no tenga perro que le ladre: “Pobres de los pobres que viven del aire, que no están contados y huyen del desastre. Catálogo de las pobrezas varias que uno encuentra a diario”.
Yo que he sido tan feliz: “Amigos depresivos con tendencias suicidas, incapaces de pelear contra la adversidad”.
Ella sólo supo dejarse querer: “Ni tablas ni leyes ni condenas ciertas de un día para otro no acaba esta guerra. Ella recordará siempre la primera vez que él le dijo “como mires a otro te tiro al pozo”. “¡Me quiere con locura!”, repetía a quien quería escucharla”.
Deja que te cuide, mariposa mía: “Tú respiras sin pensar, yo sólo pienso en respirar. La fibrosis quística, tan desconocida. La extrema fragilidad de esos niños… ¿Cuántos serán?”.
Qué me importa la luna: “No la voy a pisar y a Venus y Saturno les miro desde acá… Voy a cuidar lo que tengo bajo mis pies y el aire que respiro y el agua que se acaba. Cuando todo eso ya no esté en peligro, voy a ir a la Luna para contaros como os veo desde allí”.

4 comentarios:

sajo2 dijo...

Vaya ganas de escuchar el single. Bueno Y todo el disco!

Anónimo dijo...

voy a estar dos dias sin dormir esperando escucharlo.
Victor Manuel es el mejor.
Cristina

Anónimo dijo...

Es el mejor, ¡mañana mismo lo compro!

boni dijo...

No lo he escuchado todavía,pero Victor tienes un corazon bastante grande al dedicar y acordarte de todas las personas que tienen la enfermedad de la fibrosis quistica y en particular el hijo de tu amigo.Un abrazo muy grande y seguro que la curacion de esta enfermedad rara llegara muy pronto y todos podramos celebrarlo en un gran concierto