29 mayo, 2008

ADRENALINA POR ESPIDO FREIRE

Abre Joaquín Sabina el polémico número de la revista Interviú en el que se mezclan guardaespaldas, famosas, desnudos y reportajes sobre China con una desenfadada declaración de amor a las corridas de toros: enumera un buen número de artistas, escritores y celebridades, de otros tiempos y de estos, que disfrutaron con los toreros.

Picasso se encuentra entre ellos: era una fuerza de la naturaleza, destructiva, maligna, en ocasiones. También Goya, que se sintió fascinado por todos los horrores humanos, desde los fusilamientos, a la locura, a las brujas. Y Hemingway, el autor protomacho por excelencia, que enfatizaba siempre que podía su aspecto de cazador, de guerrero, de comerse el mundo crudo.

La sensibilidad ante la belleza y la ternura es mucho más subjetiva de lo que desearíamos creer, sobre todo en los artistas, cuya opinión, incluso equivocada, es disculpada e idealizada. De Sabina, cuyas canciones han demostrado un sutilísimo conocimiento del alma humana, sé que una vez, (casualidades, compartimos tapicero) admiró una chaise longue forrada de terciopelo negro. La pieza, que es en efecto muy bella, está en mi casa, algo deteriorada ya, porque es uno de los muebles preferidos de mis gatas. Me sorprende que alguien con esa familiaridad con la belleza disfrute al presenciar un acto tan sangriento como una corrida. Muere el toro de manera espeluznante, arriesga su vida un hombre, ¿cómo es posible que no le conmueva el dolor? ¿qué no le inmovilice la cercanía de esa violencia? Pero, como ya he dicho, la ternura es subjetiva. Yo misma no me siento demasiado conmovida ante los niños, y menos aún ante los bebés, por tiernos y guapos que sean.

Aún así, pese a la certeza de que muchos encuentran en el toreo un arte, me parece desolador que los poetas de mayor éxito y reconocimiento actual, o la gran Almudena Grandes, se encuentren nuevamente unidos en esa lista. No puedo imaginarlos disfrutando en una plaza, no quiero imaginarlos con una sonrisa, vitoreando ante la sangre.

3 comentarios:

Pedro J. dijo...

¿Será este post el que tenga más cometarios de todo el blog?

En alguna entrevista Sabina ha dicho que si fuera dictador prohibiría los toros, pero como no lo es...

Soy taurino. No me gusta la pesca recreativa.

lunazul dijo...

"..no quiero imaginarlos con una sonrisa, vitoreando ante la sangre."


Qué buen artículo! Estoy de acuerdo con estas palabras, acepto que disfruten del toreo escritores y artistas tan relevantes, pero no por ello estaré de acuerdo con sus gustos.

Un abrazo, Víctor :)

Fran (Capitulo_II) dijo...

Es curioso que, como dice Espido al comienzo, muchos artistas con gran sensibilidad tienen un lado oscuro con un gusto por lo violento o macabro. Parece como si cuanto más se eleva uno en el mundo de los sentimientos, más evidente se hace nuestra primitiva naturaleza animal y salvaje, de la que no podemos escapar.