12 febrero, 2011

LA HERENCIA DEL CENTENO, UN LIBRO IMPRESCINDIBLE


Hace unos meses hablaba con un gran amigo (nos conocemos desde que éramos unos enanos), y al sacar el tema de la memoria histórica me miraba extrañado y me confesaba que no sabía que en España, en pleno 2011, aún perduran cientos de fosas comunes. Casi no se lo podía creer.
Me resultó raro, porque gracias al juez Baltasar Garzón, todos los periódicos y todos los telediarios hablaron de los más de 140.000 DESAPARECIDOS que sigue habiendo en nuestro país. ¡140.000 españoles en los campos, en las cunetas, mal enterrados!
"La herencia del Centeno" es un libro que rinde un hermosísimo homenaje a todos los profesionales y voluntarios que trabajan para recuperar a nuestros desaparecidos. Pablo Sanz Yagüe ha plasmado en las 572 páginas del libro el esfuerzo, el sudor, las lágrimas, los abrazos y sobre todo la Dignidad de todos los que trabajan por consolar a los hijos, nietos y demás familiares que perdieron a sus seres queridos y durante 70 años no pudieron ni siquiera hablar de ellos.
Sanz Yagüe, que ganó el X Premio de Relato breve de El País, Alfaguara y el Círculo de Bellas Artes de Madrid (con un relato que tiene mucho que ver con este libro), ha mezclado realidad y ficción en una novela interesantísima que mezcla testimonios reales y personajes de ficción (que podrían haber existido perfectamente) a los que les ocurren unas cosas terribles. Pero en el libro hay esperanza, en el libro hay fe en la justicia, en el libro hay paciencia, hay un cariño inmenso a los personajes y todo esto combinado con "escenas" durísimas que nos recuerdan que el ser humano puede llegar a ser tremendamente cruel.
El libro, me ha recordado a la novela de Benjamín Prado "Mala gente que camina" por su mezcla de ficción y realidad, por su manera de enseñarnos hechos históricos a través de la ficción, por no aburrir, por su equilibro entre el entretenimiento y la seriedad histórica (términos que me he inventado para intentar explicar el rigor de Pablo Sanz Yagüe a la hora de describir situaciones, paisajes, conversaciones y monólogos de los "paisanos" que habitan el libro, etc...)
En esta novela ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos (estos lo son más aún), pero lo que queda meridianamente claro en "La herencia del Centeno" son las grandiosas injusticias que se han permitido en este país a lo largo de las décadas sin que haya habido una justa reparación, sin que se hayan resuelto los expolios (los ganadores de la guerra no solo asesinaron a cientos de miles de personas, y destrozaron a familias enteras, sino que además se apropiaron de tierras, casas y negocios que aún hoy siguen en mano de las familias de los asesinos) y sin que haya habido un guiño, un acto, un acto de reconocimiento a todos los que sufrieron la larga dictadura franquista (es vergonzoso que en Francia se haya homenajeado a decenas de republicanos españoles que lucharon contra el nazismo y que en Madrid haya una calle dedicada a los "Caídos de la División azul").
"La herencia del Centeno" se puede conseguir en http://www.laherenciadelcenteno.com/ o pidiéndolo en tu librería más cercana.

5 comentarios:

Joaquín Pérez Azaústre dijo...

Víctor, qué buena pinta tiene el libro y qué bien los has descrito. Estamos hermanados por la pasión sutil de la memoria, por ese menudeo de la gran vida enterrada. Un abrazo!

Alfaro dijo...

Querido Joaquín, un honor leerte por esta casa que es la tuya... ya te pasaré el libro. Por cierto, un día tenemos que hablar de estos temas, que sé que en alguna cosa no coincidimos del todo y eso es lo que más nos estimula (he leído tu nombre en el último libro de Joaquín Leguina... interesatísimo, por cierto).
Un grandísimo abrazo Joaquín Bruce Pérez Wayne Azaústre.

Romano dijo...

Tomo nota del libro,,,gracias Victor,,

konerush dijo...

Great post! I wish you could follow up on this topic!

clomid

María del Carmen Ugarte García dijo...

A punto de terminar este libro. Muy buen conocimiento de la Ribera, y ciertamente imprescindible para conocerla un poco mejor.

Con algunas páginas menos habría sido más asequible.