05 abril, 2014

"Y YO NO SOY GUILLE ORTIZ, NI TU KIM BASINGER"

 
"Y yo no soy Guille Ortiz, ni tú Kim Basinger, ni tengo 9 semanas y media" cantaba Pancho Varona después de que Kika de Castro hubiera leído un fragmento de "Amaneceres imprevistos", el primero de los relatos del nuevo libro del "chico que quería ser Breat Easton Ellis". Y eso fue lo que dije yo cuando me subí al escenario, que todo esto era un lío, que Pancho no era Guille, ni Guille era Breat Easton, ni J. D. Salinger... pero lo que sí tenía claro es que la gente que estaba allí (un Libertad 8 lleno hasta la bandera) quería mucho a Guille... quería, admiraba, leía, seguía a Guille Ortiz.  

Cuando llegué a Libertad 8, a eso de las siete de la tarde, tuve la suerte de charlar largo y tendido con Guille y Kika de lo que íbamos a vivir en unos instantes. Mientras tanto abrazos a Diego Andrés (Harris), a Alejandra e Irene (qué ilusión verlas después de tanto tiempo), a Julián... por allí andaba Javier Álvarez ensayando un espectáculo que va a hacer sobre ABBA, en fin... Libertad 8 100%. Pura vida cantautoril, como siempre. 
 Jorge Vales, editor de "Una sucesión de Amaneceres Imprevistos", creador de "Lapsus Calami" estaba muy nervioso y muy ilusionado con la presentación. "En cuatro meses hemos editado 12 libros" me decía con satisfacción ante mi asombro. (En la foto superior Jorge y Guille en el ensayo de Pancho). Los nervios también se palpaban en los paseos infinitos de Guille del escenario a la calle y de la calle al escenario. "Hay que pensar en una alternativa si no viene Lichis. ¡Le avisé a esta mañana! ¡pero Lichis es Lichis!". Pero al final llegó y se marcó tres temazos fantásticos (dos del que será su nuevo disco y un Antihéroe que emocionó al personal)
Y así, entre canciones de Pablo Ager y de Tucan Morgan, aplausos de un público entusiasmado y preguntas y respuestas de Kika y un servidor a Guille Ortiz se pasó volando una presentación de un libro de 109 páginas que aunque es "finito", cuenta muchas más cosas de las que parece. Al finalizar el acto Guille se hinchó a firmar libros y a dar besos a todo el mundo y yo me marché a la francesa como tantas veces repasando las fotos en mi móvil mientras me metía en el metro para volver a casa. 









2 comentarios:

sinparaguas dijo...

A veces da envidia todas las opciones que tenéis los que estáis en Madrid aunque gracias por acercar la experiencia un poquito al sur.

Un saludo

Romano dijo...

Gracias Víctor, me senti en el Libertad con tan bonita crónica, un abrazo...