15 abril, 2015

CARTA DE PEDRO GUERRA SOBRE EL NUEVO DISCO DE MIGUEL POVEDA

Hace ya 4 años, Pedro Guerra nos contó en Al caer el Sol que estaba preparando un disco de sonetos para Miguel Poveda con la ayuda de García Montero. El tiempo pasa despacio... o deprisa, según se mire, pero afortunadamente el disco ya está aquí, y el propio Pedro nos cuenta como ha nacido: 

Desde el año 2010 me rondaba por la cabeza la idea de musicalizar Sonetos. Había escrito la música de Donde pongo la vida pongo el fuego, de Ángel González y de uno de los Sonetos del amor oscuro, de Federico García Lorca: El poeta pide a su amor que le escriba. Ahora se trataba de completar una lista que abarcara Sonetos de todas las épocas, incluyendo algunos autores contemporáneos. Para ello, conté con la colaboración imprescindible de Luis García Montero. Nadie mejor que él podía elaborar ese listado; por su indudable sensibilidad poética y por su saber.

En el año 2011 se cumplió uno de mis sueños: grabar un dúo con Miguel Poveda. Miguel es, desde mi punto de vista, el intérprete más potente y versátil de la música española. Desde su profunda emoción flamenca, baraja todos los estilos posibles y en todos se desenvuelve como un pez dentro del agua. Desde que escuché A Ciegas, mi admiración se desbordó. Y entonces, un día me dijo: ¡A ver cuándo me escribes una canción! Dicho y hecho: en el 2011 grabamos Mi Locura. Esta es una canción que escribí para escucharla en su voz; y a raíz de este hecho, imaginé que ese proyecto de Sonetos tenía que ser cantado por Miguel. No había otra persona, ni la hay, que lo pueda hacer como él. Le envié las dos canciones que ya tenía escritas y Miguel dijo que sí. A medida que Luis García Montero iba proponiendo poemas, yo los iba musicalizando y se los enviaba a Poveda; y los tres nos íbamos emocionando más y más. Así nacieron: Hielo abrasador, de Quevedo; Guerra a la guerra por la guerra, de Rafael Alberti; La Lluvia, de Jorge Luis Borges; Amor mío si muero y tu no mueres, de Pablo Neruda; Bebiéndome la dulce primavera, de Rafael de León y Querido Guerra, de Luis Eduardo Aute, donde Aute, en toda su genialidad, nos escribe un Soneto en el que cuenta su incapacidad para escribir Sonetos. La lista la completa un Soneto escrito por mí, por petición expresa de Miguel. Nunca lo había hecho, y dije que sí, con la única condición de que la música de esa poema fuera suya. Así nació: Soneto del Ángel deseado. A estas canciones, Miguel añadió algunas que ya tenía, y otras que se escribieron en estos últimos tiempos: Para La Libertad, de Miguel Hernández; Desmayarse, atreverse, de Lope de Vega; Soneto de la dulce queja, de Federico García Lorca; Enrique y Granada, de Joaquín Sabina; Abril se ha equivocado, de José Antonio Muñoz Rojas y No volveré a ser joven, de Jaime Gil de Biedma.

Después de cinco años de trabajo, donde las canciones crecieron y crecieron con la voz de Miguel, los espectaculares arreglos de Joan Albert Amargós, las guitarras y las canciones de Chicuelo… aquí está, otro de mis sueños hecho realidad: Sonetos y canciones para la Libertad.

PEDRO GUERRA