El viernes pasado me fui a Granada. Creo que no se recordaba tanta lluvia en Granada como la que ha caído este fin de semana. Pero ha merecido la pena conocer la casa de verano de García Lorca en la Huerta de San Vicente, pasear por el Albaycín, disfrutar de los jardines que rodean la Alhambra, comer un millón de tapas y tener en la cabeza permanentemente esta canción de Miguel Ríos.