(...) yo sugeriría un veto total para Corazón partío. Y lo mismo para Mediterráneo, incluyendo las interpretaciones de su autor.
Fragmento del último artículo de Diego A. Manrique en El País. Merece la pena leerlo entero. Si no fuera porque admiro a Manrique y sé bien que es un tipo irónico a más no poder, me indignaría la última frase.