25 septiembre, 2006

DOS AÑOS CON RAQUEL

Estoy profundamente enamorado. Hace tres años pensé que jamás saldría de mi boca una frase tan cursi. Hoy me he convertido en un blandito, en un cúmulo de sensaciones empalagosas, en un enfermo más por amor. Y no puedo evitarlo. E incluso, estoy orgulloso de estar tan enamorado, porque jamás en mi vida he sido tan feliz como hoy, he tenido tanta estabilidad como hoy, me he sentido tan comprendido como hoy... La culpa la tiene Raquel, que me robó el corazón hace un par de años y no me lo quiere devolver. Nunca me ha hecho tanta ilusión que me roben algo.
Hace pocos días he recibido de Raquel un regalo que me ha emocionado muchísimo. Un álbum de fotos en formato libro con textos de todos mis amigos, mi familia y gente que admiro muchísimo. Nunca voy a tener las palabras suficientes para decirle algo así como GRACIAS. Yo la regalé alguna que otra cosita entre las que se encuentra una canción. Una canción escrita por mi, pero con música y voz de mi amigo Jero que me ha ayudado a hacerle este regalo.


La canción está sacada de estos ripios que escribí para Raquel.
El otoño que nace en tu ombligo/ al final de un Septiembre nublado,/ me recuerda que el año pasado/ yo soñaba un futuro contigo.
Cuando apoyas tu cara en mi pecho/y me abrazan tus manos heladas,/
se me olvida que soy un desecho,/ se me olvida que no valgo nada.
Cuando ceno contigo, te ceno. /Cuando duermo contigo, te sueño./ Cuando lloras por algo, me apeno./ Si te ríes, soy niño pequeño.
Tus mofletes me alegran el día,/ tu cintura me obliga a agarrarte,/ hace tiempo que ya lo sabía, no me canso jamás de besarte.
Si te enfadas, a veces discuto./ De tu cuarto quiero ser peluche./ Si me dejas, me pongo de luto. Si me olvidas, te quito las chuches.

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