13 enero, 2008

Hay algunas casualidades que me siguen emocionando. Ayer, poco después de enterarme de la muerte de Ángel González, leía en el metro "Mala gente que camina" de Benjamín Prado (un libro que me tiene fascinado, asustado, indignado, encantado... y que os recomiendo, ¡claro!) y me encuentro en medio de la novela con unos versos de Ángel González impresionantes:
"Si temo / mis imaginaciones / no es poque vengan de mi fantasía, / sino de la memoria. / Si me asusta / la muerte, / no es porque la presienta: / es porque la recuerdo".
Ayer David, gran amigo y manager/hermano de Luis Ramiro me daba una buena noticia que no puedo contar aún, pero que es muy muy muy buena, y por otro lado me comentaba que habría que hacerle un homenaje a Ángel González. Lleva toda la razón. De momento, para el Domingo que viene, haremos un programa especial dedicado al "poeta de la angustia" como le ha definido B.P en El País, hoy.

6 comentarios:

mifarosolidario dijo...

jue!!! cómo nos pones la miel en los labios, eh???

me apunto el libro como lectura obligada .... a ver si tiene tan buen criterio con la lectura como con la música!!! :P

salu2 Víctor

ILSA LAZLO dijo...

Ahora, pasadas ya 24 horas desde que conocí la noticia... aún duele más la ausencia. Escucho, mientras escribo, mientras leo todo lo publicado,el disco La Palabra en el Aire,que él y Pedro Guerra hicieron juntos. Escucho su voz, su característica manera de recitar sus propios versos y revivo todas la veces que le oí hablar y recitar en mi ciudad, que era la suya.
Hoy la tristeza es aún mayor que ayer, y ayer fue mucha. Pero, a pesar de todo, me alegra ver que su muerte no quedará en el olvido.Que las palabras que se le dedican desde todos los medios, desde todos los foros, desde el mundo entero, son sinceras. Como sinceras van a ser las vuestras en al Caer el Sol el próximo domingo. Y espero poder asistir desde la distancia.
Ahora, Ángel...
Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me
basta.

Shikilla dijo...

Victor, no existe la casualidad, al menos yo no lo creo.

"Casualmente", anoche estuve leyendo algo de Angel González y hoy blogueando vine aquí, después de leerte, quisiera transcribirte algunos versos de "Muerte en el olvido" de este poeta que, como todos los poetas, no mueren en el olvido siempre que alguien les recuerde, les lea, les recite, cómo él bien dice en estos versos.

Yo sé que existo
porque tú me imaginas.
Soy alto porque tú me crees alto,
y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.

(...................)

Pero si tú me olvidas
quedaré muerto
sin que nadie lo sepa.
Verán viva mi carne,
pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo-
el que la habita.


Saludos

Daniel Molina dijo...

Muy bien Víctor. Postea luego el programa para los no nos llega la antena de la radio.

De todo lo que he leído me ha gustado mucho lo que ha escrito Benjamín Prado en EL PAÍS. He hechado en falta algunas líneas de Sabina. En fin.

Anónimo dijo...

Yo tambien me uno a tu artículo y te dejo uno por aquí:

SIEMPRE LO QUE QUIERAS

Cuando tengas dinero regálame un anillo,cuando no tengas nada dame una esquina de tu boca,cuando no sepas qué hacer vente conmigo
-pero luego no digas que no sabes lo que haces.

Haces haces de leña en las mañanas
y se te vuelven flores en los brazos.
Yo te sostengo asida por los pétalos,
como te muevas te arrancaré el aroma.

Pero ya te lo dije:
cuando quieras marcharte ésta es la puerta:se llama Ángel y conduce al llanto.


MARA TORRES blog


Saludos


Nota:yo también tengo un artículo de Ángel González en mi blog por si quieres leerlo y comentarlo ;)

Meadow dijo...

Inmortal Ángel, afortunadamente desde entonces hasta hoy ya le han hecho varios homenajes, e incluso le han publicado un libro "Antología de poesía para jóvenes", del que quiero compartir

Te llaman porvenir
porque no vienes nunca.
Te llaman: porvenir,
y esperan que tú llegues
como un animal manso
a comer en su mano.
Pero tú permaneces
más allá de las horas,
agazapado no se sabe donde
...¡Mañana!

Y mañana será otro día tranquilo
un día como hoy, jueves o martes,
cualquier cosa y no eso
que esperamos aún, todavía, siempre.