24 septiembre, 2008

Una vez mi querida Alejandra me despertó de la siesta para invitarme a una grabación de Joaquín Sabina en los estudios Sintonía, y allí que me fui veloz cual galgo hasta que ella misma, junto a Pancho Varona, me dieron la bienvenida, me presentaron a Joaquín y sus hijas, me dejaron a solas con Jimena, Antonio Carmona, Juan Luis Cano y Antonio García de Diego, y acabé gritando "Aúpa Atleti" a grito pelao. Inolvidable. Ya han pasado 5 años.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

...Pero tanto tiempo después aquí estás amigo mío, con un espacio de palabras queridísimo en el que tu sueño de entonces hoy ya es el de much@s...

Muy pronto, con un rincón al que mudarte en el que podrás encontrar la pared idónea para colgar ese sueño...

Dándonos razones, cariño, vitalidad y buena música...

Siendo de verdad nuestro cordón umbilical con pentagramas y melodías...

Gracias Víctor, mil gracias siempre...

Antoine

Romano dijo...

Que bueno Victor lo que contas,son esas experiencias que te quedan grabadas en el alma,,

Abrazos amigo,,,

Daniel Molina dijo...

Pues la próxima vez que vayas dile a Sabina de mi parte (no me conoce de nada, pero ni puta falta que hace), que contra la opinión mayoritaria me parece un tipo que, aparte del talento, trabaja verdaderamente muchísimo y con muchísimo rigor. Que se deje de gaitas porque es un puto obrero de la literatura. Todo lo que ha hecho no se consigue sin leer. Y Sabina lee mucho. Creo que Sabina ha introducido en sus canciones tal cantidad de retruécanos, creando versos imposibles, combinaciones literarias, citas solapadas de versos de Neruda, Vallejo, Cernuda, Machado, Gil de Biedma, Luís García Montero, Ángel González, Benjamín Prado, Rafael Alberti, Pepe Hierro… que nadie lo ha logrado de modo implícito. Serrat ha hecho música y cantado a Machado, a Benedetti, a Miguel Hernández, pero no los ha introducido en sus propias creaciones. Quiero decir con esto, no ha utiizado una especie de nota a pié de página. Voy a dar sólo dos ejemplos:

Canción Cuando aprieta el frío (dile que «estoy parado al final de mismo» igual que un aduanero sin nadie a quién multar«, parado al final de mi mismo, eso es César Vallejo. Y es maravilloso comprobar cuando lees a Vallejo que ahí está, es absolutamente genial. Hay muchos más, pero en la canción»Donde habita el olvido" es un ejemplo bien sencillo del gran poeta que fue Luís Cernuda, y su grandeza, acaso eclipsada entre Lorca o Alberti, es impresionante, el libro Donde habite el olvido, esa púa del erizo, es maravilloso.

Pues bien, eso Serrat no lo ha hecho. Y Sabina no lo ha hecho de manera exclusiva con poetas. En el último disco, Alivio de luto, está plagado de citas solapadas, Borsalino se llamaba bombín… (evidentemente se está refiriendo a la película de Jean Paul Belmondo). La famosa estación de Francia (evidentemente se está refiriendo a tantas memorias de exiliados de la guerra civil que abandonaron las fronteras en plena juventud).

Por otra parte, Sabina que también recurre en ocasiones al ripio, y que pienso, también a la rima fácil, ha creado un propio universo, que retoma en cada disco. Eso lo empezó a hacer en Juez y Parte, sigue con la metáfora en Alivio de luto en la canción seís tequilas (En parte soy juez), pero sobre todo, se nota a partir de un disco que es maravilloso que es El hombre del traje gris, ya el título es todo un hallazgo, el hombre que no quiero ser, el hombre que quiere salir de la oficina, de la rutina. Ese hombre está retratado por Gregory Peck en la película de 1956 de ese mismo nombre, es algo de lo que Sabina jamás ha hablado, de dónde sacó ese nombre para la metáfora, y para el título, pero esa película es la clave. Pues bien el hombre del traje gris está en todos sus discos, lo reutiliza también en Alivio de luto, ¿Quién me ha robado el siglo XXI?. Otra metáfora es el mes de abril robado. Esa canción no sólo es un catálogo de frustraciones, es sobre todo, y así lo entiendo yo, la república golpeada por el golpe y derrotada en la guerra civil. Puedo poener muchos ejemplos, porque conozco creo bastante bien la obra de Sabina y también su entorno. Hay un artículo que escribí hace tiempo, La enfermedad del recuerdo, en el que hablo de muchas de estas metáforas. De todos modos,tengo ganas de escribir en verano algo que pueda ser útil al lector y desde luego más pausado que este comentario.

Y probablemente, todo lo anterior, sea una parte de todo lo que realmente haya. Llevo años descubriendo cosas, y de cuando en cuando, descubro algo. A mí me ha aportado y me ha valido en mi forma de escribir. Y eso es lo que aporta conocimiento. Un tal Daniel Molina, de Salamanca, que jamás ha ido a un concierto suyo, admira a Sabina, no como una marca, o como una forma de ser o estar (aunque ésto último en parte también, si bien critíco de él que concede excesivo terreno a la demagogia), mi admiración, viene porque realmente me ha aportado conocimiento. Intelectualizo lo que escribe, como el que lee un artículo en EL PAÍS (por ejemplo). Y eso lo tiene que saber Sabina, para que continúe escribiendo.

Un saludo coordial, Víctor, ya nos mantendrás al día del nuevo disco, Víctor.

Sonia dijo...

Daniel, un comentario de lujo.
También yo pienso que todo lo que has dicho en él no se consigue sin leer.
Me ha encantado.
Un abrazo.

Myri dijo...

si gritaste "aupa atleti" es que el día fue grande, vuelve a repetirlo y verás jeje