01 octubre, 2008

TEXTO DE MIGUEL RÍOS SOBRE SU NUEVO DISCO

Solo o en compañía de otros tipos como yo, he recorrido las carreteras de mi vida para llegar a la patria común de un escenario. Para llegar al tajo y, al mismo tiempo, al lugar de mi recreo. A la zona agridulce de luces y sombras. A la encrucijada. Al estanque de Narciso. A la tabla de salvación. Al potro del placer. Al emocionódromo.

Ahora que las carreteras se ensanchan y mi tiempo se contrae, ahora que parece que el rock ha perdido influencia en la sociedad del usar y tirar, yo sigo sintiendo el pellizco y saco este Solo o en compañía de otros con la sana y excitante intención (al menos para mí) de poder cantar sus canciones al calor de una noche de verano. Para retomar el oficio (de oficiar) de MC rockero y volver a decir aquello de “como fuera de casa es que no se está en ningún sitio”. Pero sobretodo, por anticipar la emoción que sentiré al oír cantar este puñado de buenos temas por mi boca en la boca de la gente, yo, que me he emocionado oyendo alguna de estas historias en boca de sus creadores.

Este disco, nace de esa necesidad. La de dar una larga vuelta al ruedo como si fuera la última. La de ponerme debajo de la luz plateada del cañón, ahora que todavía puedo mostrarme con cierta dignidad y algo de gallardía antes del deterioro al que te lleva, implacable, la edad tardía que siento presionante en el DNI, aunque todavía no en mi corazón. Supongo que, anímicamente, estoy completando el círculo que empecé hace mucho tiempo versionando los éxitos de los viejos rockeros que nunca mueren, y que se está cerrando, cantando con algunos de los muchos hijos del rock and roll con los que he compartido música, emociones y algún pequeño vicio a lo largo del camino.

De los catorce temas de este disco, ocho ya se editaron en discos de tributo, homenaje o, simplemente, como colaboraciones a petición de compañeros que querían tener mi voz en sus discos. Por eso llamo a este CD Solo o en compañía de otros, porque algunas canciones las hago como solista y otras en compañía de otros.

Empezaré por Memorias de la carretera. Está compuesta por Carlos Raya y escrita por mí. La carretera es consustancial con el rock, con la libertad, con la modernidad y con el progreso, y ha sido mi amiga fiel durante muchos años. Es una canción que tiene mucho que ver con mi propio pasado, como si hubiera querido rendir un homenaje a una forma de hacer rock en una época determinada en la que fui uno de los Kings of the road.

También son temas inéditos, aunque no escritos específicamente para este disco, Restos de stock y Subsuelo. La primera es de Quique González y la segunda de Jorge Salán y mía. Quique es uno de los músicos que más me interesa y con el que he compartido alguna grabación, algún concierto y bastantes partidos de futbol. Restos de stock es un gran tema. Me lo tocó, con esa forma tan peculiar de tocar el piano, y quedé fascinado. Subsuelo, la canción de Jorge Salán, me recordaba, vagamente, una época en la que estuve cercano al heavy, cuando hacía canciones con Salvador, antes de que naciera Jorge. Incluso el texto, en el que colaboro, tiene ese ambiente. Él es uno de los jóvenes creadores con más futuro del momento.

Las tres canciones que he escogido para versionar en este disco son, como siempre que lo he hecho, temas que me hubiera gustado componer pero lo han hecho antes músicos a los que quiero y admiro. En Donde pongo la vida pongo el fuego mi cariño y admiración es por partida doble porque se trata de una canción que Pedro Guerra hizo sobre un soneto de Ángel González. El disco original se llama “La palabra en el aire”. José Ignacio Lapido es uno de los mejores autores de rock en español. Componente del extinto grupo granadino 091, ha editado un estupendo disco, “Cartografía”, altamente recomendable, del que he extraído En el ángulo muerto. Bajo la lluvia es un tema de Quique González que apareció en un álbum llamado “Salitre 48”. Me la recomendó el productor de este disco, Jose Nortes, y desde que la oí no pude quitarme de la cabeza la idea de grabarla.

En el año 2000 Los Secretos me invitaron a participar en un disco homenaje a Enrique Urquijo titulado a “A tu lado”. Yo canté Ojos de gata. Cantar con Los Secretos fue muy placentero y me alegro de que la banda haya sobrevivido a sus múltiples adversidades. En el 2002 Ana Villa invita a un puñado de amigos a cantar temas del que fuera su marido, Antonio Flores, en un disco llamado “Cosas tuyas”. Antonio era un tipo estupendo que amaba el rock sin traicionar su tradición musical. Escribió y canto un puñado de buenos temas en su corta vida de los que yo elegí Gran Vía. El apasionado rockero Carlos Segarra, líder de Los Rebeldes, me llamó para hacer un dúo con él y su banda en un disco editado en 2003 titulado “Rebeldes y Rebeldes”. La canción que me propuso fue Mía y acepté porque la canción era buena y el swing siempre me ha gustado. En 2004 fui requerido para intervenir en dos proyectos muy diferentes pero interesantes. El primero fue alrededor del centenario del nacimiento Pablo Neruda. La idea era musicar un poema del poeta chileno. El disco colectivo se llamó “Neruda en el corazón”, como homenaje a su libro de poemas titulado España en el corazón. Yo escogí Oda a la tristeza, musicada por el guitarrista de We are Balboa Carlos del Amo. El segundo proyecto de ese año fue cantar Princesa de Joaquín Sabina para un programa-concurso de TVE “Nuestra mejor canción” del que se editó un disco. En 2006 se homenajea a mis desafortunados amigos y paisanos Los Ángeles, una de las mejores bandas vocales de los albores del pop-rock patrio. El disco “Intervenciones estelares” reúne a parte de lo más granado de rock local que enrola a grandes nombres del la escena indie española. La canción que se me ofreció fue Es difícil olvidar, una balada compuesta por Poncho (Alfonso González) batería, cantante y líder carismático de la banda, y el guitarra José Luis Avellaneda. Lo triste de su historia radica en que los dos murieron en un fatídico accidente de carretera truncando una brillante carrera. Ese mismo año Quique González me invita a participar en su concierto, grabado en directo “Ajuste de cuentas”. Cantamos a dúo Te lo dije, una suerte de rockabilly con Los Taxidrivers. Ariel Rot me llamó para cantar en 2007 en su álbum de celebración de su 30 aniversario en la música: “Dúos, tríos y otras perversiones”. Cantamos su magnífico tema Lo siento Frank, que me hizo disfrutar y desear volver a la carretera con una big band.

Este es el somero listado de unos temas, escogidos entre muchas otras colaboraciones que guardo con cariño, a los que les tengo tanto respeto como si de mis propios temas se tratara.
Lo que quiero que quede claro es que éste Solo o en compañia de otros, es sólo un buen título para un disco de estas características, porque en realidad yo solo no he cantado nunca.
Miguel Ríos, septiembre de 2008

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