"¡Buenas noches y bienvenidos al Joy Eslava! esta noche tenemos... ¡¡¡Un combate musical impresionante!!!
En pleno centro de Madrid... dos pesos pesados de la canción de autor... dos máquinas de hacer canciones…
A mi izquierda, con 70 kilos de peso, pelo a lo afro, nariz de boxeador... "el lince de Aluche" ¡Maaarwan!..
Y también a mi izquierda, con su empane mental habitual, dramas y caballeros, ¡Luis "la cobra" Ramiro!
¡¡¡COMIENZA EL COMBATE!!!!
Fue un combate limpio, no hubo hostias con sangre. Si acaso algún directo al estómago en forma de "Perfecta" o "Mi paracaídas". Luis Ramiro y Marwan recibieron de lo lindo (recibieron aplausos y algo mucho más espectacular que no puedo explicar, pero que es lo más importante). Y el públio recibió aún más. No hace falta que describa el sudor, ni las lágrimas, ni las risas, ni los gritos, ni el ambiente increíble que se respiraba en las tres plantas abarrotadas del Joy Eslava (lo podéis ver todo en youtube) ¿Qué si hubo nervios? Sí, los hubo. Pero es que no se ve todos los días un camerino con dos bandas de músicos (las de Marwan y Luis), Pedro Guerra, Ismael Serrano, Carlos Choauen y amigos y managers y puertas trajeados que dan miedo y Lucas y Lucía Caramés y Alejandro Martínez y Paco Bastante y Pancho Varona y José Romero y Antonio García de Diego y el director de todo esto, el hombre a la sombra que da su vida por Luis y Maru, el manager más legal, currante y buena gente que un servidor conoce (y conozco unos cuantos): David Fernández (por cierto, el primer tipo en arriesgarse a hacer un programa de radio dedicado a la canción de autor. Seguro que os acordaréis de "Silencio se trova" en Radio Vallekas)
Fue un espectáculo oír las voces del público constantemente por encima de las de los protagonistas, fue un espectáculo ver la cara de felicidad de todos y cada uno de los allí presentes, para mi fue muy emocionante ver a un chaval discapacitado al final del teatro en una silla de ruedas y muy bien acompañado por un chico y una chica que estuvo presente todo el concierto, para mi - y creo que para todos - fueron muy emocionante las ovaciones a Pedro Guerra, Carlos Chaouen e Ismael Serrano (¿cuánto tiempo estuvieron coreando "Peeedro, Peeeedro, Peeedro"? ¿cuántos gritos "histéricos" se escucharon cuando salió Ismael? ¿cuántos aplausos acompañaron a la interpretación de Chaouen de "Te quiero y te odio"?)
¿Y que decir de Pancho Varona y CÍA? El sonido de Dramas y caballeros es culpa suya. Los magníficos coros de "La distancia" se repitieron en el escenario como colofón final y se mezclaron con el confeti y los aplausos. Qué dos tipos que acaban de tocar ante más de 40.000 personas en La bombonera con su hermano Joaquín Sabina, actúen al lado de Luis y Marwan es digno del mayor de los aplausos.
Ayer tuve la sensación de que el "orgullo de cantautor", al que se refirieron en la entrevista que les hicieron en El Mundo hace unos días, se reflejaba en cada cara de los que asistían al concierto. Hacen rock, sí. Cantan boleros, sí. Rapean en algunos momentos, sí. Pero ayer presumieron de cantautores, y rindieron pleitesía a Serrano, Guerra y Chaouen.
Fue una noche excepcional, y no quiero dejar de agradecer desde aquí a Marwan, Luis, David y Pechi que se acordaran de mi para presentar de manera tan divertida este recital, que seguro que será el primero de muchos conciertos masivos más. ¡Enhorabuena!