11 junio, 2011

"PONGAMOS QUE HABLO DE JOAQUÍN" DE JOAQUÍN CARBONELL

Ayer, a eso de las tres de la tarde, me llegó "Pongamos que hablo de Joaquín" desde las oficinas de Ediciones B, como me adelantó Joaquín Carbonell unos días atrás. Me hizo mucha ilusión tener en mis manos las más de 500 páginas que el cantautor/periodista/escritor aragonés ha tardado 3 años en escribir. Y se nota... Ian Gibson puede estar 4 años para escribir la biografía de Machado. César Vidal hace lo mismo en dos meses y también se nota, claro (entended la ironía por favor).


El caso es que en solo un día ya me he leído la mitad del libro y estoy disfrutando como un enano. Sí, lo sé... ¿otra biografía de Sabina? los sabineros ya hemos leído la de Menéndez Flores, el libro conversación que escribió con él, la primera biografía de Maurilio de Miguel, y mil cosas más, por eso tiene muchísimo mérito lo que nos descubre Carbonell con este libro. Yo no tenía ni idea de que Joaquín había escrito una divertidísima canción llamada La computadora (la letra está en libro), no había leído declaraciones de María Ignacia Magariños (ex-secretaria de Joaquín), Paco Lucena (ex-mánager), amigos de la época londinense, Javier Batanero, y muchos, muchos más.


Recuerdo bien una cierta polémica cuando se editó la biografía de Enrique Urquijo hace unos años. Sus admiradores más acérrimos (y Álvaro Urquijo) no recibieron bien que se hablase en el libro de drogas y demás adicciones, sin embargo, los que no éramos fans de Urquijo apenas nos fijamos en esos detalles, descubrimos muchísimos matices del líder de Los Secretos y nos convertimos inmediatamente en seguidores de Enrique.

Con este libro de Carbonell alguno dirá que se habla demasiado de putas, ex-novias y drogas. Lo dirán los que no le dediquen el tiempo suficiente al libro. El pasado domingo sacaron un especial en el diario El mundo y precisamente destacaron esto. Pero el verdadero admirador de Joaquín va a conocer con detalle cuáles son las canciones favoritas de Sabina, qué piensan sobre él Javier Ruibal, José Antonio Labordeta, Luis Alegre, Carlos Boyero, Javier Krahe y muchos más.


Es impagable el trabajo de documentación que ha hecho Joaquín recopilando entrevistas de hace décadas, críticas de conciertos y de discos, textos de páginas webs, carteles antiquísimos, fotografías inéditas (tremendas barbas las de José Romero, geniales las fotos con Hilario Camacho, Ana Belén, Gurruchaga...). Por cierto, no he podido evitar dar un respingo cuando he visto en la página 193 mi nombre al lado del de Pancho Varona en unas declaraciones que la mano derecha de Sabina me hizo en la segunda entrevista de mi vida cuando estaba en Onda Imefe. ¡Gracias Carbo, me ha hecho mucha ilusión!


Por cierto, hay algo que diferencia este libro de todos los demás que se han publicado sobre Sabina: el escritor ha vivido muchísimos momentos junto al protagonista del libro. Carbonell nos habla del piso de la calle Tabernillas, de una cinta en la que ambos grabaron boleros y rancheras, de una comida en casa de su madre, de la grabación de Ojo al gorila, de paseos por Madrid, de viajes juntos en coche, de fiestas después de conciertos y de muchas más anécdotas que hacen que el libro adquiera un tinte de "me lo está contando de primera mano" que me tiene realmente enganchado. Se nota la profesión periodística de Carbonell en cada una de las páginas, se nota un ritmo, una ironía, un gusto por el detalle, por la pregunta exacta y además un interesante análisis musical de los discos y canciones de Sabina desde el punto de vista de otro cantautor.

Pongamos que hablo de Joaquín (Ediciones B) se publicará este miércoles 15 de junio en España, y un mes más tarde será lanzado en América.


Y este es el penúltimo post de Al caer el Sol, posiblemente hasta Septiembre... sí, sí... es muy probable que el programa regrese gracias a un patrocinador, pero no cuento nada más para que no se gafe... ¡estoy muy contento hoy!

10 junio, 2011

ACLARACIONES, EXPLICACIONES Y AGRADECIMIENTOS

He estado muy bajo de moral en los últimos meses. Los que me conocéis un poco sabéis que soy un tipo de sonrisa casi perenne, y que aunque sea un poco quejumbroso siempre veo el vaso medio lleno. Bueno, pues desde hace unos meses una serie de acontecimientos laborales (en dos palabras: MUCHÍSIMO TRABAJO) me han hecho distanciarme de este programa que tanto quiero. Llevo desde septiembre de 2004 haciendo Al caer el Sol en la que es mi casa, sigue siendo mi casa y lo seguirá siendo siempre: RADIO SOL XXI.

Pero los tiempos son duros y en la radio vivimos de la publicidad. Como podréis imaginar no corren buenos tiempos para estos temas y a las empresas les cuesta muchísimo invertir algo de dinero en algo tan importante como la publi. Y ahí estoy yo (muchos no lo sabíais, pero llevo muchos años compaginado esta labor con la de la locución). Como no me rindo fácilmete, y sé que sin patrocinadores no se pueden hacer programas, aquí me tenéis dejándome la piel para conseguir que algún valiente se anime a invertir dinero en la radio a cambio de que muchos oyentes conozcan sus productos. La cosa no va mal, pero sigue siendo muy insuficiente y, desafortunadamete, no tengo tiempo para nada más.

Para que os hagáis una idea, llego a las séis y media de la mañana a la radio, hago un turno de locución hasta las once de la mañana y luego estoy hasta las tres buscando publi. Además, desde septiembre del año pasado doy por las tardes un curso de radio en el Centro Cultural Eduardo Úrculo. Si a esto le sumamos acontecimientos muy grandes que organizamos en Radio SOL XXI (el pasado 27 de Mayo presenté nuestra gala aniversario - y la organicé con algunos compañeros - y el próximo 17 de Junio montamos una gala de Zarzuela en el Audiorio Nacional), pues sinceramente, llego a casa con taquicardias (que, además, tiene que sufrir mi mujer -¡gracias mi amor!)

Me habéis animado muchísimo con vuestros comentarios, con vuestros mensajes, con vuestros mails, con vuestras llamadas... Os quiero dar las gracias a todos y cada uno por vuestros ánimos y vuestro cariño. Os prometo que me han dado el empujoncito que necesitaba para saber que Al caer el Sol tiene que seguir. No puedo poner fecha, pero sé que regresaremos. Ojalá que sea este año, pero si no, no pasa nada... de vez en cuando os iré manteniedo informados.

Permitidme que nombre a algunos amigos que especialmente me han puesto las pilas. Javier Rodríguez del Barrio, Moncho Otero, Fernando González Lucini, Guille Ortiz, Adrián Vogel, Manuel Cuesta, y sobre todo Joaquín Carbonell, que ha sido tremendamente cariñoso conmigo (como siempre) y que me ha hecho un regalo maravilloso (su nuevo libro sobre Joaquín Sabina, al que dedicaré un "penúltimo" post mañana). Y por supuesto a Raquel, mi mujer. Ella mejor que nadie sabe como he estado estos últimos meses y ella más que nadie me anima a seguir adelante, a no tirar la toalla y a luchar por mis sueños (¡qué siguen siendo muchos!).

Un grandísimo abrazo a todos y gracias por vuestra comprensión y paciencia. Nos escuchamos y nos leemos (¡vaya rollazo que os he escrito!)

07 junio, 2011

CERRADO POR DERRIBO




Ya sé que no es momento de irse de vacaciones. Ni siquiera sé si lo que viene serán unas vacaciones de Al caer el Sol, un cierre temporal o un hasta siempre compañeros... de momento, y sintiéndolo muchísimo, Al caer el Sol está cerrado por derribo.


Gracias por el cariño, la paciencia y el apoyo. GRACIAS.


Víctor.