Señores pasajeros, buenas tardes
y Nueva York al fondo todavía,
delicadas las torres de Manhattan
con la luz sumergida de una muchacha triste,
buenas tardes, señores pasajeros,
mantendremos en vuelo doce mil pies de altura,
altos como su cuerpo en el pasillo
de la Universidad, una pregunta,
podría repetirme el título del libro,
cumpliendo normas internacionales,
las cuatro ventanillas de emergencia,
pero habrá que cenar, tal vez alguna copa,
casi vivir sin vínculo y sin límites,
modos de ver la noche y estar en los cristales
del alba, regresando,
y muchas otras noches regresando
bajo edificios de temblor acuático,
a una velocidad de novecientos
kilómetros, te dije
que nunca resistí las despedidas,
al aeropuerto no,
prefiero tu recuerdo por mi casa,
apoyado en el piano del Bar Andalucía,
bajo el cielo violeta
de los amaneceres en Manhattan,
igual que dos desnudos en la penumbra
con Nueva York al fondo, todavía
al aeropuerto no,
rogamos hagan uso
del cinturón, no fumen
hasta que despeguemos,
cuiden que estén derechos los respaldos,
me tienes que llamar, de sus asientos.

Estos maravillosos, y muy originales, versos son de Luis García Montero y nunca los habría conocido de no ser por Rafa Mora y Moncho Otero. Ellos son los indiana jones de la poesía, van rescatando poetas por doquier, corren delante de la gran bola de La Poesía y siempre se escapan utilizando maravillosas melodías y un par de voces que combinan a la perfección.

Creo que la primera vez que escuché esta canción en las voces de Rafa y Moncho fue hace cinco o seis años, en uno de los primeros conciertos de Alejandro Martínez en el Búho Real. Me quedé fascinado con la letra, con esa diálogo tan potente entre la voz del piloto del avión y los pensamientos o reflexiones del protagonista del poema. No son unos versos complicados, pero cuando se los he enseñado a algún amigo o familiar, siempre les ha costado comprender el poema (al menos en la primera lectura), sin embargo en la canción (que podéis escuchar en el video de arriba en directo en Libertad 8 hace 5 meses), gracias al diálogo musical entre Rafa y Moncho se entiende a la perfección.

La música de la canción , si no recuerdo mal, es de Moncho Otero (y se encuentra grabada en el disco "Los hombres no supieron"), y, en mi opinión, el momento más emocionante es cuando Rafa Mora, con una dicción e interpretación perfecta recita aquello de "y nunca resistí las despedidas..." hasta el éxtasis final cuando Moncho canta varias veces "cuiden que estén derechos los respaldos" y Rafa susurra "me tienes que llamar" mientras Moncho, casi interrumpiéndole termina cantando "de sus asientos"