"Sabina y Loquillo podrían haber estado también", explica. Del autor de Pacto entre caballeros -"amigo, admirado"- esperará siempre, "el resto de mi vida", una llamada para un proyecto conjunto que no acaba de llegar, una oportunidad que perdió tras su etapa con Los Rodríguez cuando le cayó del cielo Alta Suciedad y Fito Páez se le adelantó.

Pero es que "Sabina no coge el teléfono", confiesa. La queja se desvanece rápido: cuando Calamaro estaba componiendo La lengua popular, su anterior álbum, escribió a varios poetas, incluido Sabina, para para que le ayudaran a terminar una canción: "Le pedí una mano y me dio las dos, me mandó una letra entera tan buena...", revela nostálgico. El rock les ha unido mucho, ese rock que los medios y la industria están "intentando matar" y del que sólo hablan cuando "la uña de Cristiano Ronaldo" no copa la actualidad.