El pasado domingo estuve en el concierto que Luis Ramiro y Marwan hicieron en la sala Galileo Galilei. Cuando llegamos y vimos la inmensa fila de gente que rodeaba la sala Galileo y torcía esta calle para continuar por Cea Bermúdez, me sorprendió muchísimo. No porque no me esperase una gran convocatoria por parte de los dos cantautores, sino porque un domingo la gente suele quedarse en casa (como canta Sabina en "Contigo": "yo no quiero domingos por la tarde").

Luego supe que casi 600 personas abarrotaron la Sala Galileo. Hablando con los propios camareros de la sala, me señalaban que hacía tiempo que Galileo no se llenaba tanto. Y ahora viene la gran pregunta: ¿Qué ofrecen Marwan y Luis para tener tanto éxito?
Jara, en su fantástico blog, decía que "Me gusta lo que hacen pero no como lo hacen. No me siento muy integrada en el público de sus conciertos (ellos mismos han hecho varias alusiones al "público culto de cantautor"... y sí, ellos son cantautores, pero precisamente su público no me parece el estándar de público cantautoril)... y me genera sensaciones encontradas la doble vía música y producto de ambos".

Otros expertos en canción de autor, buenos amigos cuyo nombre me reservo, siempre han criticado a Marwan y Luis Ramiro como un producto comercial perfecto, pero con fecha de caducidad. Sus teorías giran alrededor de la edad del público que tienen y de las temáticas amorosas tan pegadas a la actualidad que cantan ("Ya no hay mensajes tuyos en el foro de mi página", canta Luis en K.O. Boy), o las referencias humorístico-poéticas que utilizan ("Sugiero que los viejos vean el video de Pamela" canta Marwan en "Palabra por palabra").

Mi opinión es clara, y así la he manifestado siempre que me han preguntado por ellos. Creo que tienen muchísimo talento. Creo que saben hacer canciones redondas. Creo que además saben hacer llegar esas canciones a un gran número de oídos gracias a su personalidad. Desde siempre ha habido una especie de "envidia", o así lo veo yo, entre los cantautores más comerciales y lo que no lo son. Joaquín Sabina aún sigue recibiendo críticas de compañeros que se quedaron en el camino y que, aunque tengan un talento inconmensurable, no han sabido conectar con el público por varias razones.

Luis Ramiro y Marwan no tienen porque ser mejores que otros muchos cantautores que no convocan a tanto público. Pero han hecho varias cosas que creo que son importantes:

- No han tenido reparos en actuar gratis en multitud de conciertos para que los escuchase más gente

- Han utilizado las redes sociales de manera muy inteligente, regalando entradas, rodando videoclips, contestando a sus seguidores, etc...

- Al igual que Sabina (y perdonad que los compare tanto, pero creo que tienen muchos puntos en común), han sabido evolucionar escuchando todo tipo de música sin perder sus raíces. Juegan con el reagge, con el pop, con los boleros, con el hip-hop, con la música indie, con las rancheras y por supuesto con el rock.

- Han buscado un equilibrio importante entre canciones sociales y amorosas (Marwan le canta a los palestinos, a los iraquíes, a los políticos ineptos... y Luis ha criticado a la jerarquía eclesiástica, ha participado en conciertos dedicados a la Memoria Histórica, y multitud de conciertos benéficos...)

- Están orgullosos de ser CANTAUTORES. Lo dicen con la boca llena, presumen de llevar la guitarra al hombro y hablan con pasión, mejor dicho DEVOCIÓN, de Ismael Serrano, Silvio Rodríguez, Serrat...

Los más más críticos con Luis y Marwan, deberían saber que un importante porcentaje de sus seguidores acaban descubriendo a otros cantautores, que son más minoritarios, gracias a ellos. Aunque solo fuese por eso, bienvenidos sean todo los seguidores ajenos a la canción de autor más tradicional. Si acaban leyendo a Marcos Ana o Benedetti, escuchando a Javier Krahe o Víctor Manuel, asistiendo a conciertos de Diego Ojeda o Adrián Usero, ya nos podemos dar con un canto en los dientes.

¿Cosas que no me gustan de ellos? alguna hay por supuesto. Por ejemplo las larguísimas conversaciones que se traen encima del escenario dejando a veces las canciones en un segundo plano. Me ocurre en muchos conciertos, de muchos cantautores. ¿Son cantantes o humoristas? A la vista está que el público disfruta con los chistes, monólogos, anécdotas... pero a un servidor se le hacen demasiado largas... será cosa mía.

También echo de menos una de las características de la canción de autor que se está perdiendo poco a poco... me encantaría que Luis Ramiro o Marwan musicasen los versos de algún poeta... ambos son dos lectores empedernidos y estoy seguro de que lo harían tremendamente bien...

¿El fenómeno de Luis Ramiro y Marwan es pasajero, o en unos años se hablará de ellos como se habla hoy de Ismael Serrano, Chaouen o Pedro Guerra? Solo el tiempo lo dirá, aunque un servidor sospecha que cada año irán creciendo más y más.
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