Ayer, a eso de las tres de la tarde, me llegó "Pongamos que hablo de Joaquín" desde las oficinas de Ediciones B, como me adelantó Joaquín Carbonell unos días atrás. Me hizo mucha ilusión tener en mis manos las más de 500 páginas que el cantautor/periodista/escritor aragonés ha tardado 3 años en escribir. Y se nota... Ian Gibson puede estar 4 años para escribir la biografía de Machado. César Vidal hace lo mismo en dos meses y también se nota, claro (entended la ironía por favor).


El caso es que en solo un día ya me he leído la mitad del libro y estoy disfrutando como un enano. Sí, lo sé... ¿otra biografía de Sabina? los sabineros ya hemos leído la de Menéndez Flores, el libro conversación que escribió con él, la primera biografía de Maurilio de Miguel, y mil cosas más, por eso tiene muchísimo mérito lo que nos descubre Carbonell con este libro. Yo no tenía ni idea de que Joaquín había escrito una divertidísima canción llamada La computadora (la letra está en libro), no había leído declaraciones de María Ignacia Magariños (ex-secretaria de Joaquín), Paco Lucena (ex-mánager), amigos de la época londinense, Javier Batanero, y muchos, muchos más.


Recuerdo bien una cierta polémica cuando se editó la biografía de Enrique Urquijo hace unos años. Sus admiradores más acérrimos (y Álvaro Urquijo) no recibieron bien que se hablase en el libro de drogas y demás adicciones, sin embargo, los que no éramos fans de Urquijo apenas nos fijamos en esos detalles, descubrimos muchísimos matices del líder de Los Secretos y nos convertimos inmediatamente en seguidores de Enrique.

Con este libro de Carbonell alguno dirá que se habla demasiado de putas, ex-novias y drogas. Lo dirán los que no le dediquen el tiempo suficiente al libro. El pasado domingo sacaron un especial en el diario El mundo y precisamente destacaron esto. Pero el verdadero admirador de Joaquín va a conocer con detalle cuáles son las canciones favoritas de Sabina, qué piensan sobre él Javier Ruibal, José Antonio Labordeta, Luis Alegre, Carlos Boyero, Javier Krahe y muchos más.


Es impagable el trabajo de documentación que ha hecho Joaquín recopilando entrevistas de hace décadas, críticas de conciertos y de discos, textos de páginas webs, carteles antiquísimos, fotografías inéditas (tremendas barbas las de José Romero, geniales las fotos con Hilario Camacho, Ana Belén, Gurruchaga...). Por cierto, no he podido evitar dar un respingo cuando he visto en la página 193 mi nombre al lado del de Pancho Varona en unas declaraciones que la mano derecha de Sabina me hizo en la segunda entrevista de mi vida cuando estaba en Onda Imefe. ¡Gracias Carbo, me ha hecho mucha ilusión!


Por cierto, hay algo que diferencia este libro de todos los demás que se han publicado sobre Sabina: el escritor ha vivido muchísimos momentos junto al protagonista del libro. Carbonell nos habla del piso de la calle Tabernillas, de una cinta en la que ambos grabaron boleros y rancheras, de una comida en casa de su madre, de la grabación de Ojo al gorila, de paseos por Madrid, de viajes juntos en coche, de fiestas después de conciertos y de muchas más anécdotas que hacen que el libro adquiera un tinte de "me lo está contando de primera mano" que me tiene realmente enganchado. Se nota la profesión periodística de Carbonell en cada una de las páginas, se nota un ritmo, una ironía, un gusto por el detalle, por la pregunta exacta y además un interesante análisis musical de los discos y canciones de Sabina desde el punto de vista de otro cantautor.

Pongamos que hablo de Joaquín (Ediciones B) se publicará este miércoles 15 de junio en España, y un mes más tarde será lanzado en América.


Y este es el penúltimo post de Al caer el Sol, posiblemente hasta Septiembre... sí, sí... es muy probable que el programa regrese gracias a un patrocinador, pero no cuento nada más para que no se gafe... ¡estoy muy contento hoy!